A veces las noticias en la prensa deportiva pecan de sensacionalismo, pero en otras ocasiones sirven para sacar a la luz entidades poco conocidas que, por desgracia, pueden estar presentes en la práctica deportiva.

Este es el caso que reflejaba la noticia del periódico deportivo Marca de hace cinco días

Nada más lejos de mi intención que alarmar, sino más bien, dar a conocer una causa de muerte súbita, de la que habitualmente se habla poco.

Imaginen ustedes una situación, que aunque infrecuente podría plantearse, como es el hecho de unos chavales jugando al béisbol, y que en un momento determinado uno de ellos, en un lanzamiento, recibe un impacto de la pelota en su pecho, cayendo a los pocos segundos inconsciente. Estaríamos ante una commotio cordis.

¿Qué es la commotio cordis?

La commotio cordis (del latín “conmoción del corazón”) es una causa de muerte súbita cardíaca en personas jóvenes y sanas, que practican deporte. Una entidad conocida desde hace muchos años, que nada tiene que ver con la contusión cardíaca que pueda sufrir el corazón en traumatismos torácicos acompañados de lesiones en esternón o costillas.

En la commotio cordis no hay ninguna lesión estructural en el corazón.

Como entidad clínica no se asocia exclusivamente a la práctica deportiva, sino que puede acontecer en multitud de situaciones lúdicas. Por lógica se asocia más a niños y jóvenes que puedan realizar actividades que comporten este riesgo.

La pérdida de conciencia no tiene por qué ser inmediata, sino que puede existir un tiempo de unos segundos, durante el cual el afectado puede moverse o incluso hablar después del traumatismo.

La causa del fallecimiento es la fibrilación ventricular secundaria al traumatismo, que es una arritmia que provoca un descoordinación de las células del músculo cardiaco, de manera que no generan un impulso eléctrico que dé lugar a un latido rítmico, sino impulsos desordenados, múltiples e ineficaces, que no dan lugar a latidos cardíacos que distribuyan la sangre por todo nuestro organismo.

Como consecuencia de ello, ante la falta de bombeo de la sangre a los tejidos (sobre todo al cerebro), la persona se desvanece y fallece al poco tiempo (si no se revierte esta situación) por parada cardiorrespiratoria

Frecuencia

Es bastante probable, que la commotio cordis haya sido infravalorada como causa de muerte en deportistas en épocas pasadas. Ello está motivado por la gran variabilidad de situaciones en las que puede presentarse, dificultando conocer exactamente su incidencia.

¿Qué accidentes pueden provocarla?

El mecanismo de producción parece que se debe a que la energía transmitida por el golpe, en la región torácica izquierda, provoca un aumento de la presión en el ventrículo izquierdo, alterando las células que generan el impulso eléctrico del corazón, dando lugar a una alteración eléctrica que inducirá la arritmia (la fibrilación ventricular).

Afortunadamente no todos los traumatismo directos en el pecho pueden dar a esta alteración, siendo necesario que el impacto sea frontal justo sobre el corazón, y (lo más importante) que dicho golpe ocurra durante lo que podríamos decir que es el periodo más frágil, eléctricamente, del corazón, que es lo que se denomina periodo de repolarización (un lapso dentro del ciclo cardíaco de unos 10-20 milisegundos previo al pico de la onda T).

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Evidentemente todo lo anterior, reduce el riesgo de forma considerable.

Pero además hay otros factores que modifican el riesgo:

  • Relacionados con el objeto que provoca el golpe: la dirección y la velocidad del objeto, su peso y la forma. Parece que los objetos redondos, duros y densos son los más peligrosos. Un claro ejemplo es una pelota sólida y de núcleo duro (béisbol o pelota vasca).
  • Relacionados con la pared torácica: la resistencia de la caja torácica (por ejemplo la inmadurez de la misma en niños y adolescentes, con una mayor deformabilidad), favorecería una mayor transmisión de la energía cinética del golpe al corazón. Sin embargo en el adulto, su caja torácica más ancha y consistente, protegería en mayor medida, incluso en deportes de contacto.

Tratamiento

Una actuación rápida, mediante la aplicación precoz de las medidas de soporte vital básico, activando la cadena de supervivencia, es fundamental para revertir la situación.

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Resulta fundamental la difusión y enseñanza de las técnicas de soporte vital básico en la población y adquiere más interés, si cabe, la presencia de desfibriladores semiautomáticos en eventos deportivos y/o lúdico, sobre todo cuando estos se desarrollan en colectivos escolares o universitarios, ya que administrar la desfibrilación lo más inmediatamente posible es fundamental de cara a la supervivencia, aumentando de una forma importante el porcentaje si se aplican en los tres primeros minutos.

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A pesar de todo la tasa de supervivencia sigue siendo baja, aunque se alcanza más del 50% actualmente, para tratarse de personas jóvenes, quizás porque no se suele identificar con precocidad la gravedad del suceso, precisamente por el contexto en el que se presenta.

Prevención

Por todo lo anterior, es deducible que identificar los deportes de mayor riesgo, es importante. Ejemplos claros de deportes de riesgo son el béisbol, hockey, deportes de combate, también cualquier deporte con riesgo de contacto físico descontrolado (fútbol, fútbol americano, rugby), o de portes con riesgo de caídas (contusiones con el manillar de una bici).

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No debería olvidarse el riesgo de espectadores de deportes en los que pueda salir despedida una bola, o el riesgo de los árbitros (muchas veces no protegidos).

También deben tenerse en cuenta riesgos adicionales, como elementos pasivos de los deportes como postes.

Dentro de los jugadores de deportes con balón, los porteros son uno de los jugadores e mayor riesgo de recibir impactos directos.

Además de identificar los deportes, debe enfatizarse en la importancia de formar al público, para que sean capaces de reconocer estas situaciones de compromiso vital y actuar eficazmente.

Con respecto a los elementos protectores, puede parecer que tienen gran importancia. Sin embargo los datos científicos actuales, indican que a pesar de las protecciones pueden seguir ocurriendo eventos mortales. Hay una menor incidencia, pero todavía no conocemos con seguridad las características de las protecciones necesarias.

Por último, un elemento a valorar, es que el deportista que practica estos deportes de alto riesgo, y que además presenta hallazgos electrocardiográficos con determinados patrones alterados, debe ser valorado por especialistas que determinen si es preciso realizarle estudios más profundos (farmacológicos, genéticos), ya que ello aumenta potencialmente el riesgo si esas anomalías son potencialmente arritmogénicas.

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