Es frecuente que personas que corren y tienen dolor en la pierna, entendiendo como tal lo que es, es decir, desde la rodilla al tobillo, sean diagnosticadas rápidamente de las patologías más comunes, como una periostitis, una fractura de estrés, o, más excepcionalmente, de un síndrome compartimental.

Sin embargo se tiende a olvidar, a veces por desconocimiento y a veces por no perder tiempo en preguntar y explorar al deportista lesionado, la existencia de atrapamientos nerviosos en la zona. Esto, que denominamos neuropatías por compresión, suele infravalorarse como causa de dolor en determinadas zonas corporales como la pierna, mientras que es fácilmente diagnosticado en muñeca (el famoso túnel del carpo), el codo (el atrapamiento del cubital) y otros.

Pensemos que un nervio es una estructura que recorre nuestro cuerpo y que, por tanto, está expuesto a ser comprimido en diversos lugares, existiendo puntos clave donde el atrapamiento es más probable, por sus características anatómicas.

No, no. Tranquilos que no voy a dar una clase de anatomía, pero siempre insisto en la necesidad de entender las enfermedades para poder combatirlas física y psicológicamente. Lo que se comprende, por parte del lesionado, es más fácil de vencer, que lo que no se entiende.

¿Qué es un atrapamiento nervioso?

No es más que el aumento de presión sobre un nervio, en algún punto de su recorrido, con unas premisas generales:

  • pueden presentar una clínica muy variada desde dolor y parestesias (en fases más precoces), hasta disminución de la fuerza, disminución de la sensibilidad y atrofia muscular (en las fases más avanzadas).
  • a veces los síntomas aparecen en reposo, y otras con el movimiento (aquí radica el problema para el deportista)
  • no es infrecuente que al paciente se le realicen pruebas, que pueden ser normales (incluso el electromiograma que es la prueba más específica), lo que genera desconfianza.

Por todo ello, ocurre con frecuencia que se confunden con otras lesiones, por lo que el paciente es sometido a tratamientos que no le consiguen mejorar, y comienza un peregrinaje por profesionales de la salud, buscando una solución.

Es preciso un adecuado conocimiento anatómico de los nervios, de su recorrido y del territorio al que da inervación, para sospechar, primero, la existencia de la patología, y poder tratar, después, adecuadamente la lesión.

Atrapamiento del nervio peroneo superficial

Aprovecho hoy para comentar el atrapamiento de un nervio en la pierna, raro, pero en absoluto excepcional, que provoca dolor en la pierna, que es muy limitante y que genera una gran confusión: es el atrapamiento del nervio peroneo superficial.

Lo que más nos interesa, es que en su trayecto, existe un punto donde emerge del compartimento en el que se encuentra, perforando la fascia en el tercio distal de la pierna. Este punto, por donde se hace superficial, tiene una alta variabilidad anatómica en cuanto a la localización, pero generalmente se localiza, aproximadamente, a unos 10 – 13 cm de la punta del maléolo peroneal. Sin entrar a considerar las causas del atrapamiento, muy diversas, el aumento de la presión de los músculos durante la carrera, favorece el atrapamiento del nervio.

Para no extenderme mucho, me centraré en los síntomas.

El atrapamiento, en este punto, puede dar lugar a síntomas variables pero de carácter sensitivo por irritación del nervio. Lo típico es el dolor, que suele tener unas características mecánicas, aumentando con el ejercicio, y mejorando (y llegando a desaparecer) en el reposo, lo que contribuye a la confusión diagnostica.

Menos frecuente es la aparición de hormigueos en su zona de inervación.

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¿Qué pruebas me hago?

Poca ayuda suelen aportar las pruebas diagnósticas en este caso porque con frecuencia son normales, a pesar de que el paciente sigue con dolor. En mi experiencia, un sencillo bloqueo diagnóstico con un poco de anestesia en el punto de salida, hace desaparecer el dolor y permite al corredor salir a rodar a los pocos minutos. Suele ser suficiente para confirmar la sospecha.

Finalmente: el tratamiento

Los tratamientos conservadores son diversos, pero en muchas ocasiones no consiguen ser efectivos, abocando al tratamiento definitivo que será la liberación del nervio  mediante cirugía, practicando una fasciotomía.

Conclusión

  • No todo dolor en la pierna de un corredor es una tendinitis, una periostitis, una fractura de estrés o un síndrome compartimental
  • Si el síntoma fundamental es dolor, es difícil pensar de primeras pen una neuropatía, pero si además hay hormigueos, es obligatorio definir la zona y sospechar una neuropatía por atrapamiento.
  • No siempre la pruebas diagnósticas son infalibles. Ya sabes mi opinión, si me lees habitualmente, lo importante es la historia y la exploración.

Que corras a gusto.

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