Sin duda el accidente que sufrió Fernando Alonso en 2015, provocó que en los medios de comunicación, se diera a conocer un concepto, que los médicos que están relacionados con las competiciones deportivas conocen desde hace años, puesto que genera una gran controversia en su práctica profesional: el síndrome del segundo impacto.

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Si bien se trata de una patología que puede afectar a cualquier persona, es en el mundo del deporte donde adquiere una especial notoriedad, ya que exige un traumatismo craneoencefálico, y durante lo que se podría denominar el periodo de convalecencia, un segundo traumatismo. En realidad estamos hablando de un deportista que tras sufrir una conmoción cerebral, recibe un segundo impacto, en muchas ocasiones de baja intensidad, sin que se haya recuperado por completo el cerebro del primer traumatismo. Y esto puede tener consecuencias fatales. De ahí la importancia de este evento.

Cualquier deporte en el que se pueda producir un traumatismo directo, lo más frecuente suele ser cabeza contra cabeza, y sobre todo los que se practican sin protección, puede ser un foco de peligro para nuestro cerebro, que puede verse sometido a mecanismos de aceleración y desaceleración, dentro del cráneo que lo protege.

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Dado que, en general, se define la conmoción cerebral como una situación que cursa con pérdida de conciencia, un estado confusional o de enlentecimiento psíquico y típicamente una pérdida de memoria; puede ocurrir que la ausencia de pérdida de conciencia, conduzca a catalogar el traumatismo craneoencefálico como leve, tan frecuentes en deportes de contacto físico, y por tanto a considerarlos como de buen pronóstico, si las pruebas radiológicas no evidencian daño estructural del cerebro.

Primer error.

No es infrecuente, ver al deportista tras el traumatismo que se levanta  tambaleante, confuso o incluso sale en camilla, pero consciente,  del terreno de juego. 140910013045_kramer_304x171_gettyEn la mayor parte de las ocasiones, sobre todo en el deporte amateur, el deportista vuelve al terreno de juego una vez superada esa fase aguda (pueden ser unos minutos), o creer el propio deportista que la ha superado, al no existir un control médico. Es en estos momentos en los que el cerebro tiene una mayor vulnerabilidad ante un segundo impacto, que puede provocar síntomas grave, y desproporcionados, con un elevado riesgo de muerte.

Segundo error.

No realizar en estos casos una adecuada valoración neuropsiquiátrica. Sería muy importante estudiar cómo evolucionan, en los siguientes días, los jugadores que han sufrido un traumatismo craneoencefálico leve sin pérdida de conciencia. Con toda seguridad ello nos permitiría registrar la verdadera incidencia de estos trastornos. Deberíamos poder determinar sobre todo un posible deterioro cognitivo (atención disminuida). La ausencia de control médico en estos casos, es preocupante, ya que la mayoría son deportistas jóvenes, que vuelven al terreno de juego sin una valoración adecuada. Sabemos, por algunos estudios, que los deportistas que han sufrido traumatismos craneoencefálicos, podrían tener déficits cognitivos o de conducta en un 15% de los casos. Ojo, por tanto, en seguir considerando la pérdida de la conciencia como una condición obligatoria para establecer el images (16)diagnóstico de conmoción.

Tercer error.

Considerar que un TAC normal, confiere banalidad al traumatismo. Hoy en día tenemos evidencia reciente, de que hasta un 25% de los traumatismos craneoencefálicos leves, a los que se les ha realizado una TAC cerebral y es normal, pueden presentar alteraciones si se realiza una resonancia magnética.

Manejo del Traumatismo Craneoencefálico en el deporte

En el mundo profesional, las recomendaciones son claras: tras sufrir una conmoción cerebral, el deportista debe mantenerse fuera de la práctica deportiva, con la finalidad de evitar el grave riesgo del segundo impacto. Sin embargo la decisión debe tomarse, en muchas ocasiones, bajo una presión ambiental, y, circunstancialmente, contra la voluntad del propio deportista, que está conmocionado, aparte de otros tipos de presión. Sin embargo, el médico, que afortunadamente suele estar presente en estos eventos, debe ser inflexible.

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¿Pero y en el deporte amateur? Es, sin duda, lo más preocupante. En este ambiente existe un desconocimiento de las consecuencias de estos traumatismos craneoencefálicos, y, por ende, no existe un control médico que pueda sentar criterios firmes.

Consejos prácticos

Si hemos de hacer unas consideraciones, que sirvan para enfocar correctamente el problema, diríamos que:

  • las consecuencias del traumatismo craneoencefálico pueden ser graves en el deporte no profesional, ya que puede ocurrir que los deportistas que lo sufren, no reciban la atención sanitaria adecuada.
  • tras un traumatismo craneoencefálico, deben seguirse los controles sanitarios adecuados, sometiéndose al deportista a una evaluación médica.
  • si el deportista presenta cefalea (dolor de cabeza) no administrarle analgésicos sin supervisión médica
  • en presencia de síntomas como confusión mental, torpeza, vértigo, mareos, desequilibrio, sensibilidad aumentada ante los ruidos y la luz, visión borrosa, cefalea, pérdida de memoria, náuseas o vómitos, no debe permitírsele el regreso a la competición, y debe trasladarse a un centro sanitario.
  • los deportistas que han sufrido una conmoción cerebral pueden tener síntomas que perduran días después.

Regreso a la práctica deportiva

En esta decisión debe tenerse en cuenta que:images (14)

–              la mayor parte de las veces los síntomas físicos desaparecen antes de los síntomas cognitivos y neuropsicológicos, y por tanto no deben considerarse como el parámetro de referencia.

–              no existe un esquema establecido de recuperación, cada cerebro es único.  La recuperación precisa un tiempo, y lo mejor es ser siempre precavidos.

–              la reincorporación definitiva sólo puede llevarse a caobo una vez que han desaparecido por completo los síntomas.

Resumen

Contra la creencia habitual no todos los traumatismos craneoencefálicos leves deberían considerarse como banales.

La valoración neuropsicológica, cuando se realiza en estos deportistas, evidencia que a medio plazo su estado cognitivo sigue alterado, con problemas de memoria y de atención.

El Sport Concussion Assessment Tool es una herramienta de evaluación diseñada para medir los efectos de las conmociones cerebrales en el ámbito del deporte, y debería instruirse en su uso al personal sanitario de las competiciones deportivas.

Seguir todas estas normas puede evitar la aparición del síndrome del segundo impacto.

Un comentario sobre “Traumatismo craneoencefálico en el deporte: ¿Qué es el síndrome del segundo impacto?

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